Abres la tapa del terrario un martes por la noche y ves una lechuga a medio pudrir, tres mosquitas del vinagre revoloteando y tus Porcellio scaber escondidos debajo de un trozo de corcho sin tocar nada. Te preguntas: ¿estoy alimentándolos mal? La respuesta casi siempre es sí, pero no por lo que crees. El problema no es que coman poco, sino que les damos comida equivocada, en exceso y sin la base que de verdad sostiene una colonia sana. En esta guía te doy la dieta exacta: qué es la base real, cuánto calcio necesitan, cuánta proteína (y por qué el exceso mata), qué verduras sirven y cuáles atraen plagas, más un calendario semanal concreto que puedes copiar tal cual.
La base de la dieta: hojarasca y madera (el 70-80 %)
El error más silencioso del principiante es pensar que los isópodos comen verduras. No. Los isópodos son detritívoros: en la naturaleza viven de hojarasca en descomposición, madera podrida y hongos. Ese debe ser el 70-80 % de su alimentación en cautividad, disponible siempre, no como «comida puntual». Si tu terrario tiene una capa gruesa de hojarasca seca curada, ya tienes cubierta la mayor parte del trabajo.
Las mejores hojas son roble (Quercus), haya, magnolia, arce y almez. El roble y la magnolia se descomponen despacio y aportan taninos que inhiben moho, así que son la columna vertebral. La regla práctica: mantén una capa de hojarasca de al menos 3-4 cm sobre el sustrato y repón un puñado cada vez que veas que se ha reducido a la mitad. Nunca uses hojas de la calle sin curar: recógelas de zonas sin pesticidas, sécalas bien y, si dudas, hornéalas a 100 °C durante 20-30 minutos o congélalas 72 horas.
La madera blanda en descomposición (leño de roble o haya con hongo blanco, «white rot») es el segundo pilar. Aporta celulosa y hongos que muchas especies —sobre todo Porcellio y Armadillidium— devoran con gusto. Si tu montaje aún no tiene esta base sólida, revisa la receta de sustrato bioactivo por capas antes de preocuparte por suplementos.
El calcio: el nutriente que casi nadie da bien
Los isópodos son crustáceos terrestres y necesitan calcio constante para endurecer su exoesqueleto tras cada muda. Una colonia con déficit de calcio se estanca: los individuos mudan mal, se quedan pequeños, la reproducción cae y verás muertes tras la muda. Es una de las causas silenciosas detrás de colonias que no despegan.
La clave es ofrecer calcio de forma permanente y variada. No basta con echarlo una vez. Deja una fuente fija disponible en un rincón, que ellos la roan a su ritmo. Aquí tienes las fuentes reales y cómo usarlas:
| Fuente de calcio | Cómo darla | Notas prácticas |
|---|---|---|
| Sepia (hueso de jibia) | Un trozo fijo apoyado en el sustrato | La mejor opción. Barata, dura meses, la roen directamente |
| Cáscara de huevo | Hervida, seca y molida fina; una pizca semanal | Hierve 5 min para eliminar patógenos de salmonela |
| Carbonato cálcico en polvo | Espolvoreado ligero sobre la comida húmeda | Útil pero menos «natural» que la sepia |
| Conchas de ostra molidas | Mezcladas en el sustrato o en un platito | Liberación lenta, ideal para colonias grandes |
| Greensand / caliza de acuario | Pequeña cantidad en el sustrato | Aporta también oligoelementos |
El truco que casi nadie explica: combina una fuente sólida (sepia) con una en polvo (cáscara de huevo). La sólida cubre a los adultos que roen; la molida llega a los juveniles diminutos que aún no pueden con un trozo grande. Si ves que las manculas (los recién nacidos) mueren pronto, el problema suele ser calcio inaccesible, no falta de comida.
Proteína: poca, específica y con cuidado
La proteína es el arma de doble filo. En su justa medida dispara la reproducción y evita el canibalismo; en exceso provoca lo contrario —agresividad, canibalismo de mudas y, sobre todo, plagas de ácaros y mosquitas del sustrato—. La norma de oro: proteína una vez por semana como máximo, en cantidad muy pequeña, y retirar restos a las 24-48 horas.
Fuentes seguras de proteína:
- Comida de peces en escamas o gránulos: lo más práctico. Un pellizco cada 7-10 días.
- Gránulos de gambas / camarón: muy apreciados, aportan también algo de quitina.
- Insectos secos molidos (gusano de la harina, gammarus): pizca ocasional.
- Croqueta de gato o perro seca: media croqueta muy de vez en cuando; muy proteica, vigila el moho.
Si te pasa que aparecen ácaros blancos por todas partes → estás dando demasiada proteína y humedad: suspende la proteína dos semanas, ventila y reduce riego. Las especies tipo Porcellio laevis son más «carnívoras» y toleran algo más de proteína; consulta las particularidades en la guía de cuidado de Porcellio laevis. Para dominar el manejo general de la colonia, la guía de cría de isópodos complementa esta dieta.
Verduras y fruta: sí, pero como capricho
Las verduras son el «premio», no la base. Aportan agua y azúcares que apetecen mucho, pero son las principales culpables de las mosquitas de la fruta y del moho. Dalas en trozos pequeños, 1-2 veces por semana, y retira lo que no coman en 24-48 horas.
Buenas opciones: calabacín, zanahoria (mejor rallada o hervida), pepino, calabaza, hoja de espinaca, boniato. Fruta con mucha moderación: manzana, plátano maduro (imán de mosquitas), melón. Evita cítricos en exceso, cebolla, ajo, patata cruda y cualquier verdura con pesticidas. Un tip real: escalda ligeramente el calabacín o la zanahoria unos segundos; se ablandan, los isópodos los aprovechan mejor y generan menos moho que crudos.
Calendario semanal de alimentación
Este es un esquema realista para una colonia mediana (50-200 individuos). Ajusta cantidades observando: si en 24 h no queda nada, das poco; si sobra a los 2 días, das de más.
| Día | Qué ofrecer | Cantidad orientativa |
|---|---|---|
| Lunes | Revisar hojarasca y madera; reponer si falta | Puñado de hojas si está baja |
| Miércoles | Verdura (calabacín o zanahoria escaldada) | Trozo de 2-3 cm |
| Viernes | Proteína (escama de pez / gránulo de gamba) | Un pellizco pequeño |
| Domingo | Pizca de cáscara de huevo molida sobre comida | Punta de cuchara |
| Permanente | Sepia + hojarasca + madera disponibles siempre | Fija en el terrario |
La base (hojarasca, madera y sepia) no tiene «día»: está siempre. Solo verduras y proteína siguen calendario. Si te vas de viaje una semana, la colonia sobrevive perfectamente solo con la base disponible; de hecho, muchos criadores solo dan verduras y proteína cada 10-14 días con excelentes resultados.
El error que arruina más colonias: sobrealimentar
El instinto es dar de comer «por si acaso». Pero los isópodos comen despacio y la comida acumulada se pudre, dispara moho, ácaros y mosquitas, y baja la calidad del aire del terrario. Menos es más. Si tu cleanup crew también incluye colémbolos, ellos ayudarán a controlar el moho de los restos, pero no son un permiso para sobrealimentar. Si te sobra comida constantemente, reduce a la mitad y observa una semana antes de volver a ajustar.
Preguntas frecuentes
¿Puedo alimentar solo con verduras y comida de pez?
No de forma sostenible. Sin hojarasca y madera les falta la fibra y los hongos que constituyen su dieta natural, y sin calcio mudan mal. La colonia se estancará y verás muertes tras la muda aunque parezca que «comen bien» las verduras.
¿Cada cuánto tengo que darles calcio?
Lo ideal es tenerlo disponible de forma permanente con una fuente sólida como la sepia, que roen a demanda. Añade además una pizca de cáscara de huevo molida una vez por semana para que llegue a los juveniles. No es algo puntual: es una fuente fija.
¿Por qué me salen mosquitas si les doy poca comida?
Las mosquitas del sustrato y de la fruta aparecen por exceso de humedad y restos de verdura o proteína que no se retiran. Retira los restos a las 24-48 horas, reduce el riego, mejora la ventilación y suspende fruta y proteína una o dos semanas. Un buen equilibrio de humedad lo tienes en la guía de humedad del terrario bioactivo.
¿Los isópodos comen las plantas vivas de mi terrario?
Rara vez si tienen hojarasca y comida suficiente. El picoteo de plantas suele indicar hambre o falta de base vegetal en descomposición. Si mordisquean raíces o brotes tiernos, aumenta la hojarasca y verás que dejan las plantas en paz.