Porcellio scaber: ficha de cuidado y cría

Entras a la tienda de reptiles decidido a montar tu primer terrario bioactivo y el dependiente te suelta cinco nombres raros de isópodos con precios que van de 4 a 60 euros el paquete. Te vas a casa sin comprar nada, con la sensación de que vas a gastarte una fortuna en bichos que se te van a morir en dos semanas. Si te ha pasado eso, respira: la respuesta para el 90 % de los principiantes es Porcellio scaber, la cochinilla común de jardín. Es barata, casi indestructible, se reproduce sola y hace exactamente el trabajo que necesitas. En esta ficha te doy los parámetros exactos, cómo criarla, qué variedades de color merecen la pena y en qué terrarios (y con qué animales) encaja de verdad.

Porcellio scaber es probablemente el isópodo terrestre más estudiado y extendido del planeta. La encuentras bajo cualquier maceta, tronco caído o pila de hojas húmedas en casi toda Europa y buena parte del mundo. Esa rusticidad es justo lo que la convierte en la especie ideal para empezar: tolera errores de humedad, cambios de temperatura y descuidos con la comida que matarían a especies más delicadas como las Cubaris.

Isópodo Porcellio scaber gris sobre corteza húmeda
Porcellio scaber es la especie más recomendada para iniciarse

Ficha rápida de Porcellio scaber

Antes de entrar en detalle, aquí tienes todos los datos que necesitas de un vistazo. Guárdate esta tabla, es la que consulto yo cuando monto un cultivo nuevo.

Parámetro Valor recomendado
Nombre común Cochinilla común, gray porcellio
Tamaño adulto 12-17 mm
Temperatura ideal 18-24 °C
Humedad del sustrato 60-70 % (una zona húmeda, otra seca)
Dificultad Muy baja (principiante absoluto)
Reproducción Rápida: camadas de 20-40 crías cada 4-8 semanas
Esperanza de vida 2-3 años
Ritmo de colonia estable 3-6 meses desde 10-15 ejemplares
Dieta base Hojarasca seca, madera podrida, vegetales, proteína puntual
Precio orientativo 4-12 € el cultivo inicial (10-15 individuos)

Por qué es la mejor especie para empezar

Hay tres razones concretas. La primera es la tolerancia a la humedad: mientras que un Armadillidium vulgare prefiere ambientes más secos y una Cubaris se estresa si el sustrato se seca del todo, la scaber aguanta desde un 50 % hasta casi encharcamiento sin morirse en masa. La segunda es la velocidad reproductiva: una colonia de 15 individuos puede pasar a cientos en medio año, lo que te da margen para repartir población en varios terrarios. La tercera es el precio: es de las más baratas del mercado, así que si cometes un error de novato no pierdes 40 euros.

El truco que casi nadie explica: Porcellio scaber es una excelente «especie de entrenamiento». Aprende con ella a leer la humedad, a dosificar la comida y a montar el gradiente antes de invertir en especies caras. Si dominas su cultivo, dominas el 80 % del hobby. Para el contexto general, te recomiendo leer la guía completa de isópodos para principiantes.

Sustrato con hojarasca y madera para cultivo de isópodos
Un buen gradiente de humedad es la clave del éxito

Condiciones exactas: el montaje que no falla

Vamos con las medidas concretas. Para un cultivo dedicado (no dentro de un terrario grande) usa una caja de plástico transparente de entre 6 y 15 litros con tapa. Haz de 5 a 10 agujeros pequeños de ventilación en la tapa con un soldador o una aguja caliente; ni más ni menos, porque un exceso de ventilación te reseca el sustrato en dos días.

El sustrato va en capas y con un grosor total de 5-8 cm:

  • Base (2-3 cm): mezcla de fibra de coco y tierra sin abonos ni perlita.
  • Capa media: madera muy podrida (roble, haya o fresno) desmenuzada. Es su alimento estructural.
  • Capa superior (2-3 cm): hojarasca seca de roble o haya, generosa. Esta capa es refugio y comida a la vez.

Si quieres profundizar en la composición, tengo un artículo dedicado al sustrato bioactivo por capas con receta. Sobre la capa de hojarasca reparte trozos de corteza de corcho: son los escondites donde se agruparán y donde encontrarás las camadas.

El punto crítico es el gradiente de humedad. Humedece con un pulverizador solo una mitad de la caja hasta que el sustrato quede como una esponja escurrida (nunca goteando), y deja la otra mitad seca. Así los isópodos eligen dónde estar. Revisa la humedad cada 3-4 días. Si ves que se condensa demasiado agua en la tapa, abre un agujero más; si el sustrato cruje al tacto, pulveriza la zona húmeda. Para entender mejor este equilibrio, consulta la guía de humedad en el terrario bioactivo.

Hojarasca seca de roble sobre sustrato húmedo
La hojarasca de roble o haya es la base de su dieta

Alimentación: qué darle y qué evitar

La base de su dieta ya está en el sustrato (madera podrida y hojarasca), que consumen a demanda. A eso le añades un extra dos o tres veces por semana en cantidades muy pequeñas:

  • Vegetales frescos: rodaja de zanahoria, calabacín, pepino o hoja de espinaca. Retira lo que no coman en 48 horas.
  • Proteína (1 vez/semana como mucho): escama de pescado, gránulo de comida de gambas o un trocito de comida seca para gatos. Esto acelera la muda y la reproducción.
  • Calcio permanente: pon siempre una sepia (hueso de jibia) o una cáscara de huevo horneada. El calcio es imprescindible para su exoesqueleto.

El error silencioso que arruina cultivos: sobrealimentar con proteína. Un exceso de comida rica en proteína genera moho, atrae ácaros de grano (esos bichitos blancos que corren rápido) y desequilibra la colonia. Regla de oro: es mejor quedarse corto. Si aparecen ácaros, retira toda la comida fresca durante una semana y baja un poco la humedad. Amplío este tema en qué comen los isópodos.

Cría y reproducción paso a paso

Criar Porcellio scaber es casi automático si los parámetros son correctos. La hembra fecundada desarrolla un marsupium, una bolsa ventral llena de líquido donde incuba entre 20 y 40 huevos durante 3-4 semanas. Verás a la hembra hinchada y de color más claro por debajo. Las crías (mancas) salen como réplicas blancas y diminutas de los adultos.

Para maximizar la reproducción:

  1. Mantén la temperatura estable en 21-24 °C. Por debajo de 18 °C la cría se ralentiza mucho.
  2. Asegura calcio y algo de proteína semanal: son los dos factores que más disparan las camadas.
  3. No remuevas el sustrato. Cada vez que hurgas destruyes crías y estresas a las hembras. Sé paciente.
  4. Empieza con 10-15 ejemplares como mínimo para garantizar machos y hembras.

Si te pasa que la colonia no crece → revisa temperatura (suele estar demasiado fría) y añade una fuente de proteína. Si ves muchos adultos muertos boca arriba → casi siempre es falta de calcio o sustrato demasiado encharcado sin zona seca. Tengo una guía específica sobre cómo criar isópodos y otra sobre por qué mueren mis isópodos que te resolverán la mayoría de sustos.

Colonia de Porcellio scaber con crías blancas entre corteza
Las crías nacen como réplicas blancas de los adultos

Variedades de color

Aunque la scaber salvaje es gris pizarra, la selección en cautividad ha dado morfos preciosos y estables. Estos son los más habituales y su dificultad relativa:

Variedad Aspecto Disponibilidad / precio
Wild (salvaje) Gris pizarra estándar Muy común / muy barata
Orange / Spanish Orange Naranja intenso uniforme Común / media
Dalmatian Blanco con manchas negras Media / media-alta
Piebald Manchas irregulares de despigmentación Media / alta
Lava / Orange Koi Naranja con motas oscuras Menos común / alta
White Out / Ghost Blanco casi puro Poco común / alta

Consejo de criador: si vas a mezclar morfos en el mismo cultivo para «verlos todos juntos», ten en cuenta que a largo plazo tienden a revertir hacia el gris salvaje porque el color es recesivo. Si quieres mantener una línea pura (por ejemplo, la naranja), críala en una caja aparte y descarta los ejemplares que salgan grises.

Para qué terrarios y animales encaja

Como parte de la cleanup crew, Porcellio scaber es una excelente recicladora: descompone heces, restos de comida y hoja muerta, manteniendo el sustrato aireado. Encaja perfectamente en terrarios tropicales y templados de humedad media junto con colémbolos, que se ocupan del moho a menor escala.

Sobre convivencia con animales: es un cleanup crew fantástico para reptiles y anfibios como geckos diurnos, ranas dardo, salamandras o dragones acuáticos, siempre en terrarios con sustrato profundo. Una advertencia importante: por su tamaño (hasta 17 mm) y su exoesqueleto duro, la scaber puede ser demasiado grande y dura para ranas dardo muy pequeñas o crías; en ese caso son mejores los colémbolos o especies de isópodo enano. Con reptiles secos de desierto no encaja: necesita demasiada humedad.

Un apunte de seguridad para el bioactivo: si tu población de isópodos explota y empiezan a escasear los restos orgánicos, pueden mordisquear plantas jóvenes o raíces tiernas. La solución es sencilla: mantén siempre abundante hojarasca y madera para que tengan comida fácil. Si vas a montar tu ecosistema desde cero, sigue el paso a paso para montar un terrario bioactivo y evita los errores típicos de principiante.

Preguntas frecuentes

¿Puedo capturar Porcellio scaber de mi jardín en lugar de comprarla?

Sí, es una de las pocas especies donde la captura silvestre es viable, porque es autóctona en gran parte de Europa. El riesgo es introducir parásitos, ácaros o pesticidas del jardín. Si lo haces, ponlas en cuarentena en una caja aparte 3-4 semanas antes de meterlas en un terrario con otros animales, y nunca captures de zonas tratadas con insecticidas.

¿Cuánto tardan en limpiar un terrario grande?

Una colonia bien establecida (varios cientos de individuos) mantiene un terrario de 60-90 litros sin problema. Desde un cultivo inicial de 15 ejemplares, cuenta entre 4 y 6 meses hasta tener población suficiente para que el efecto de limpieza sea visible. Por eso conviene arrancar el cultivo antes de introducir el animal principal.

¿Se pueden escapar del terrario?

Trepan por superficies rugosas y por el silicona de las esquinas, pero no por cristal liso y limpio. Con la tapa bien puesta no hay problema. En un terrario abierto de plantas de interior sí pueden salir; una franja de vaselina en el borde superior o una tapa con malla lo evita.

¿Necesitan luz o calefacción especial?

No necesitan luz directa: son de hábitos nocturnos y buscan la oscuridad bajo la corteza. Una iluminación tenue les basta y sirve más para las plantas. En cuanto al calor, con la temperatura ambiente de una casa (20-24 °C) van perfectas; solo en habitaciones frías por debajo de 18 °C conviene una manta térmica lateral a baja potencia para acelerar la cría.

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